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27 septiembre, 2020

Día mundial del turismo...

Como cada 27 de septiembre, hoy se conmemora el día Mundial del Turismo. El propósito de dicha celebración, es el de concienciar a la comunidad internacional acerca del valor social, cultural, político y económico del turismo. En Guatemala, el sector turístico es un importante generador de empleo (más de medio millón de manera directa e indirecta), lo que paralelamente lo convierte en un motor de desarrollo económico con alto impacto local y nacional. Bajo tal premisa, no hay duda de que si bien el turismo siempre debe de ser un tema vigente en la agenda nacional; bajo la coyuntura actual lo es aun más, sabiendo que ha sido uno de los sectores más castigados por la actual pandemia del Covid. Guatemaltecos, en este día, hago un llamado a que promovamos y apoyemos el turismo interno. Guatemala nos necesita.



05 junio, 2020

Feliz día mundial del medio ambiente

En 1974, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), estableció el 5 de junio de cada año para celebrar el Día Mundial del Medioambiente
El lema de este año es “la hora de la naturaleza”, siendo la biodiversidad un tema de preocupación acucioso. En Guatemala, por ejemplo, el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP) ha indicado que por múltiples razones, al menos el 12 por ciento de nuestra diversidad biológica se encuentra en peligro de extinción. Algo lamentable en un país catalogado como uno de los  megadiversos en  esta área.
Ante tal hecho, estamos entonces, al igual que desde siempre en un día propicio para reflexionar sobre temas ambientales, considerando sobre todo, el estrecho vínculo que tiene nuestra supervivencia con el medio ambiente y el indiscutible deterioro que ha sufrido y sigue sufriendo el mismo.  
En nuestro país, hasta el mes pasado se registraban 20 incendios forestales que consumian importantes áreas de Petén, Alta Verapaz, Huehuetenango y Totonicapán. A eso se suman ríos y lagos con grados alarmantes de contaminación. 
Entre otros, esto representa un serio problema para un país cuya población, en su mayoría, basa su economía en actividades agrícolas, forestales y ganaderas, así como en la generación de materias primas que dependen directamente de la calidad de los suelos, agua y bosques.
En lo que compete a cada hogar o persona en particular, el problema medioambiental se puede traducir a cosas tan simples como los patrones de consumo. Sea este el caso del manejo de basura en general, o el uso de productos plásticos y no reciclables, sabiendo de su impacto nocivo en lo económico y  ambiental. 

Pero regresando a un plano más general, y que nos permite dimensionar la importancia del tema ambiental de manera breve, informes de la ONU indican que actualmente se necesitarían los recursos de 1.6 planetas Tierra para satisfacer a los humanos cada año. Por si fuera poco, ahora se suma la pandemia del COVID-19, demostrándonos la relación inextricable entre los humanos y las redes naturales en las que vivimos. Al respecto, puedo asegurar que,con la aparición de la misma, y el freno que le impuso a nuestra rutina diaria, nos ha llevado a la mayor parte del mundo (si no es que a todos) a reflexionar sobre la importancia de nuestro papel en el cuidado de nuestro entorno. 
En medio de dicha reflexión,¡Feliz día del Medio ambiente! , y como dicen por ahi, da igual si es hoy o mañana. Igual hay que cuidar el hábitat en el que vivimos cada día, con cada pequeño gesto... y también transmitírselo a los más pequeños de la casa.

10 noviembre, 2015

Zoológico La Aurora, Guatemala


Hoy tuve la oportunidad de ir a dar un paseo por el Zoológico “La Aurora”. La visita se produce muchos años después de no hacerlo, pese a que he querido ir cuando han organizado las giras nocturnas.
Si bien es cierto, fui al ZOO con el objeto de cumplir con la promesa de llevar a mi sobrina, debo sincerarme que en alguna medida, fue una buena excusa para satisfacer un deseo que tenía desde hace rato.
Créanme, fue maravilloso hacerlo, porque la mirada y el entusiasmo con que mi sobrina vio a cada uno de los huéspedes de dicho lugar, me transmitió esa energía que necesitaba para observar a todas las especies animales que allí habitan, de la mejor manera que puede hacerse ¡Con ojos de niño!.
De esa cuenta disfruté viendo Jirafas, leones, tigres, osos, hipopótamos, suricatos, aves y por supuesto, la famosa elefanta conocida como Trompita.
Me agradó mucho darme cuenta que el lugar está muy bien conservado y con los animales viviendo en ambientes más amplios y con diseños más funcionales y atractivos de lo que a mi me tocó ver cuando era pequeño.
Todo esto hace en definitiva, que la visita al Zoológico sea con alegría y no con cierta tristeza como sucedía otrora, cuando se les miraba en aquellas viejas y pequeñas jaulas en las que literalmente estaban presos.
Las áreas verdes están muy bien conservadas, hay restaurantes, parqueo y muchos otros servicios que me llevan a pensar que el ZOO es una buena opción para visitar de vez en cuando. Por si usted es extranjero y se anima, le cuento que está a un costado del aeropuerto.
Animales con buenos modales
En visita al zoológico de mi país, pude notar que en el reino animal también existen los buenos modales. Vea usted esta fotografía en la que un oso degusta su almuerzo de una manera muy diferente a la de sus compañeros.
Luego de tomar unas cuantas frutas, se fue hacia dos troncos. Uno lo utilizó como banco y el otro como mesa. Con lo que estaba viendo, no me habría sorprendido que al finalizar sacara una servilleta. ¡buen provecho!.

23 octubre, 2012

Siete Altares, Livingston

A la orilla de la costa atlántica guatemalteca, en el municipio de Livingston (departamento de Izabal), se ubica uno de los muchos tesoros con los que Dios ha privilegiado a Guatemala. 
Protegido por un frondoso bosque, con diversa flora y fauna que ha hecho del lugar su propio manantial se encuentra siete altares.
Su nombre se origina por un conjunto de siete pozas con aguas de matices turquesa que rinden culto a la naturaleza misma. La perfección que encierra este paraíso (al igual que Semuc Champey ), no deja la más mínima duda de la intervención de una mano divina durante su creación. Realmente cuesta mucho pensar que esta obra es una simple casualidad, más bien es un completo capricho. 
¿cómo llegar? Partiendo desde el municipio de Livingston, existen dos alternativas para llegar a siete altares: La primera es viajar en lancha, lo cual sin duda resulta rápido (y quizá cómodo dirán algunos), mientras que la segunda implica caminar sobre la orilla de la playa (en lo personal siempre me inclinaría por esta última). El recorrido a pie ofrece la posibilidad de descubrir a cada segundo un paisaje diferente del Caribe guatemalteco.
Es una caminata realmente agradable, con efectos relajantes durante los 45 minutos que aproximadamente dura (claro, asumiendo que no habrá paradas, pero eso es imposible en medio de tanto para admirar).
A lo largo del camino (conocido como playa Quehueche), se encuentran diversas opciones de hospedaje, lugares que también ofrecen amplia variedad de comida (con suerte recién sacada del mar) y lo más importante, a precios más accesibles que Livingston.
Cercano a las pozas aparece un desvío sobre la playa que indica el camino hacia las mismas. En cuestión de segundos se genera un cambio radical de entorno, pues apenas son pasos los que separan la arena y el mar, con la espesa jungla que resguarda los manantiales de agua dulce.

12 enero, 2012

Playa Blanca, Livingston (video)

Su nombre revela parte de lo que es este lugar. Una playa de arena blanca con cristalinas aguas colores turquesa. Debo confesar que en esta parte de Guatemala fue la segunda vez que experimento esa grata sensación de sentirme en el paraíso (la primera vez fue en Semuc Champey). Claro, esto no debería sorprender a nadie bajo el entendido de que Guatemala es un país privilegiado, con paraísos esparcidos por todo su territorio.
Honestamente, como ya lo había mencionado en un artículo sobre la playa Monterrico, nunca he sido un gran devoto del mar, sin embargo, después de visitar playa blanca y quedar seducido por su encanto natural, empiezo a cambiar de opinión.
Esta es una playa realmente hermosa, muy apartada de la civilización y a la que solo se puede acceder en lancha, en un viaje desde Livingston que toma aproximadamente 40 minutos.
El color, la fineza y lo suave de la arena, hacen pensar de inmediato que se está caminando sobre la propia harina.
El tono del agua es una espectacular combinación de colores tornasol que opacan la presencia de un pavo real. Sobre la misma vuelan constantemente los pelicanos y gaviotas que perfectamente alineados buscan el alimento que les provee el mar.
Por si fuera poco, se puede caminar mar adentro sin que el agua sobrepase la cintura. Agréguele estimado lector, ese cielo azul pulcro que solo se ve en Guatemala, dando como resultado: ¡Un paisaje dibujado!.
Otro de los aspectos que hace atractiva esta playa, es que se ha pretendido conservarla en su estado natural, razón por la cual la única manera de pernoctar es acampando,
La arena simplemente parece ser la frontera entre dos mundos, el del mar caribe y el la jungla tropical. Basta hacer un giro de 180 grados para ser testigo de tal hecho, un hecho que refuerza que Guatemala es un país de microclimas y también de microambientes.




19 agosto, 2011

Doble colorido sobre el cielo guatemalteco

El pasado fin de semana muchos capitalinos tuvieron la dicha de observar sobre el cielo, un hermoso arco iris doble que se formó en horas de la tarde. Científicamente, este fenómeno se produce cuando la luz del sol atraviesa pequeñas partículas de agua que están en la atmósfera.
Comúnmente se suelen aceptar como siete los colores que forman el mismo, en orden: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta. Con suerte (como fue este el caso), algunas veces se puede observar un arco iris adicional, el cual incluye un segundo arco con los colores invertidos y más tenues.
Para los religiosos, la formación del mismo es interpretada como un recordatorio de que Dios no enviara otro diluvio. Por su parte, en una interpretación más fantasiosa, durante la aparición de un arco iris los niños se ven envueltos en la creencia de que al final hay un duende con una olla de oro. Como sea que cada quien lo interprete, es un fenómeno óptico y meteorológico muy hermoso.

07 abril, 2011

Livingston, la joya del Caribe

La ubicación geográfica de Livingston, y su acreditación como la cuna de la cultura garífuna en el país, convierten a este municipio de Izabal en un destino turístico único en toda Guatemala.
Un viaje hacia dicha localidad, ofrece la posibilidad de entrar en contacto pleno con la gastronomía, la música, el idioma y las hermosas playas de aguas cristalinas que caracterizan a los pueblos caribeños.
En el tema gastronómico, aunque son muchos los platillos típicos, no cabe duda de que el tapado es el que se roba la atención y el gusto de los visitantes. El mismo es una exquisita sopa de mariscos con crema de coco que le da mayor espesor (exquisita de verdad). Como complemento, la bebida sugerida sería un delicioso coco loco (agua de coco mezclada con ron). Bueno, si lo desea puede ser más de uno. También destacan por sus sabor el pan de coco, el arroz con coco y el Giffiti (bebida a la que le atribuyen propiedades afrodisíacas).
En lo que respecta a la música, el sonido de los tambores, los caracoles y las conchas de tortuga, es algo que se escucha con frecuencia a lo largo de su calle principal, poniendo a bailar a lugareños y visitantes al ritmo de la punta. Según he leído, algunos refieren que el nombre de este baile tiene su origen porque se basa en movimientos con las puntas de los pies, sin embargo, otros estiman que la palabra Punta parece ser la latinizacion de Bunda, un antiguo ritmo de Africa Occidental. Como sea, es un baile que contagia de alegría.
Pero no solo la población garífuna radica en este hermoso rincón de Guatemala. De hecho, parte de su atractivo es su diversidad cultural, gracias a la convergencia armoniosa entre personas de raza negra, ladina e indígena. Livingston es uno de esos destinos en Guatemala a los que toma tiempo llegar, pero la recompensa de hacerlo es mucha, y no solo por los atractivos expuestos en párrafos anteriores que llenan de color, sabor y música su pueblo, sino porque constituye el punto de partida ideal para visitar otros destinos turísticos de mucho interés.
Las alternativas de hospedaje son variadas y con precios que se adaptan muy bien a diferentes presupuestos. Igualmente sucede con la oferta gastronómica.
Los alrededores de Livingston y el pueblo mismo, respaldan toda la riqueza cultural, natural, arqueológica y colonial que ofrece el país de la eterna primavera. Camino hacia el mismo, se puede hacer una parada en el sitio arqueológico Quiriguá (Declarado por la UNESCO patrimonio de la humanidad). Ya en Livingston, se puede abordar una lancha a lo largo del río dulce, con destino hacia el majestuoso Castillo de San Felipe (importante legado de la época colonial y que encierra el romanticismo de las historias sobre piratas). Igualmente, desde Livingston, puede dirigirse hacia Playa Blanca, Punta de Palma, Bahía de Amatique, Siete altares y muchos otros bellos destinos naturales. Por supuesto, todos estos lugares también serán parte de este blog a través de próximos post, sin embargo, sí está dentro de sus posibilidades, son una excelente opción para que los conozca durante el descanso de Semana Santa.
Para llegar a Livingston primero hay que viajar desde la capital 297 kilómetros hasta Puerto Barrios, desde ese punto se aborda una lancha que en un tiempo aproximado de 30 minutos lo lleva hasta este paraíso caribeño.

06 noviembre, 2010

Las fuentes Georginas (video)

Ubicadas en Zunil, municipio del departamento de Quetzaltenango, las fuentes Georginas son un importante destino turístico en la parte occidental de Guatemala.
La carretera que conduce hacia este paraíso refugiado en las faldas del volcán Zunil, se abre paso entre numerosos huertos y vasta naturaleza que en complicidad con los campesinos que labran la tierra, ofrecen espectaculares paisajes capaces de seducir y enamorar a cualquiera.
Remolachas, cebollas, rábanos, zanahorias, maíz, coliflor, son solo algunos de los productos que se encuentran a lo largo del camino ofreciendo un bordado natural sobre la tierra que se engalana con su mejor huipil. Esto se convierten en el preámbulo de lo que será un placentero encuentro con un tesoro que la naturaleza dejó de reservase celosamente para si misma, desde hace ya varios años.
Repentinamente el paisaje comienza a cambiar y poco a poco, la neblina se va mezclando con el vapor que emerge de las aguas sulfurosas, que a su vez desprenden el olor propio del azufre. .
La carretera serpenteante y angosta llega a su final, para dar paso al complejo integrado por varias cabañas y un conjunto de pozas que se nutren de aguas azufradas provenientes del volcán zunil ¡Son las fuentes Georginas!. La historia de las mismas, se remonta al año de 1902, fecha en que fueron descubiertas por jornaleros que las convirtieron en baños comunales.
Años más tarde, durante el gobierno de Jorge Ubico, mientras se habilitaba un camino que comunicara la costa sur con occidente, trabajadores a cargo, informaron sobre el descubrimiento de una fuente de agua caliente, lo cual se convirtió en un atractivo para el entonces presidente que solía visitar el lugar con frecuencia junto a su esposa Georgina, lo cual explica el origen del nombre que lleva el lugar.
El sitio está constituido por un conjunto de tres piscinas que encierran cierta lógica, pues los elevados niveles de temperatura que alcanzan las aguas, sobre todo donde se encuentra el nacimiento (40 grados me indican), hacen necesario ir climatizando gradualmente el cuerpo.
Tomar un baño en aguas ricas en minerales y azufre, ha sido una práctica utilizada desde hace ya muchos siglos. Según se dice, los beneficios para el organismo son muchos, empezando por el efecto calmante que ejercen, a lo cual se suman mejoras en la calidad de la piel y el alivio de dolores óseos y musculares.
La espesa vegetación y la presencia de vida silvestre, ofrece un entorno espectacularmente bello que denota lo remoto del lugar y que naturalemente se convierte en parte de su atractivo y en la recompensa del viaje.
El complejo cuenta con un total de nueve cabañas, servicio de restaurante y churrasqueras para las personas que deseen extender su estadía en el lugar.
El interior del las cabañas, ha sido acondicionada una chimenea con leña, cumpliendo dos funciones esenciales: 1. como fuente de calor, y 2. como fuente de luz, pues el servicio eléctrico solo funciona entre las 8:30 y las 22:30 horas.





14 marzo, 2010

Volcán y laguna de Ipala

Ubicado entre los departamentos de Jutiapa y Chiquimula, con una altura de 1,493 metros sobre el nivel del mar, el volcán de Ipala constituye uno de los destinos turísticos naturales predilectos de la zona oriental guatemalteca.
Para todos aquellos amantes del montañismo y de la naturaleza en general, este paraje con 25 millones de años (joven, dicen los expertos), les resulta atractivo tanto por su fácil acceso, como por sus características topográficas, pero sobre todo, porque al llegar a la cima es posible apreciar la bella laguna que el volcán a guardado celosamente entre su cráter a través de los años.
El ascenso hacia la cima, resulta en una caminata agradable y rápida, con un tiempo aproximado de una hora y media, marcada por vestigios de actividad volcánica y miradores que ofrecen vistas espectaculares. Es un viaje que se puede hacer en un solo día, o bien en dos, ya que existen facilidades para acampar.

La laguna
Sin duda alguna, la mejor recompensa que se puede obtener tras el ascenso al Volcán de Ipala, es el privilegio de tener contacto visual y físico con la laguna que reposa en sobre su cráter y cuyo nombre, es el mismo del volcán: Ipala.
De acuerdo con expertos, tras una fuerte explosión, el cráter del coloso quedó vacío, por lo que la lluvia fue dando lugar a que se formara la laguna, la cual continúa siendo alimentada a la fecha, única y exclusivamente por dicho recurso hídrico.
El color de las aguas que alberga, depende de las condiciones climáticas. Me parece que cuando el cielo está azul, predomina dicho color, en tanto que, cuando está nublado, se ve de color verde, quizá, influenciada por el reflejo del frondoso bosque que la rodea.
Tanto el bosque como las aguas del cráter, forman un ecosistema que se convierte en el hábitat de diversa flora y fauna, por lo mismo y en aras de preservar el lugar, en 1998 la laguna y el bosque fueron declarados área protegida.
Lo anterior, lógicamente, hace que el acceso hacia ciertas zonas sea restringido, pero no al extremo que impida al turista disfrutar de su estadía en el lugar, para lo cual se cuenta con un sendero interpretativo y un área con facilidades para acampar.
El recorrido por el sendero lleva hacia un mirador que ofrece una panorámica completa de la laguna, desde el cual se dimensiona el tamaño, la belleza y el encanto de la misma.
La laguna tiene más de 3 kilómetros de diámetro y profundidades que alcanzan los 15 metros, medidas que originalmente eran superiores, pero debido a que desde hace algunos años se instalaron bombas que extraen agua para abastecer a los pueblos cercanos, el nivel ha bajado notablemente (dicen que un metro por año).
En atención a lo anterior, las autoridades responsables de su cuidado, han diseñado un plan que contempla el retiro de las bombas de agua y la creación de pozos en los pueblos circunvecinos ¡Bien por eso!.
El sendero, también constituye una caminata entre árboles, aves e historias. Esto último, producto de que ya para finalizar, se hace visible lo que se conoce como “la cueva de la leona”, donde supuestamente habitó algún día una hembra de dicha especie.
Acceder a la cueva requiere cierto grado de destreza y cuidado, pero para muchos es inevitable echarle un vistazo a la misma, como también lo es, la tentación de refrescarse en la laguna.
Llegar a Ipala desde la capital, requiere tomar la carretera que conduce hacia El Salvador, luego seguir hacia Jutiapa y posteriormente buscar el pueblo conocido como Agua Blanca. También se puede acceder tomando la ruta al atlántico y luego internarse por Chiquimula, sin embargo, este trayecto, aún no la he explorado.

12 octubre, 2009

Playa de Sipacate

Habiendo dejado atrás el municipio de Amatitlán, y la espectacular vista del Volcán Pacaya desde la carretera que conduce hacia la autopista Palín-Escuintla, poco a poco comienza a sentirse el calor que caracteriza a la costa sur de Guatemala.
Tras varios kilómetros recorridos en la ruta que conduce hacia Mazatenango, específicamente a la altura del municipio de Siquinalá, aparece un rótulo que anuncia el desvío hacia las playas de Sipacate. Desde ese punto, se genera una carretera en línea recta donde cada kilómetro recorrido, es sinónimo de un mayor grado de temperatura en el termómetro.
A las orillas de dicha carretera, llaman la atención las vistas de extensos campos de cultivo para caña de azúcar, que se alternan con otros dedicados a la crianza de ganado vacuno y pelibueyes que pastan indiferentes ante el paso de los vehículos.
La distracción que genera tal paisaje, hace que por momentos se haga caso omiso del calor, y también del tiempo, que sin darme cuenta, ha transcurrido lo suficiente como para que el pueblo aparezca y marque el inicio de una breve, pero placentera travesía sobre el agua, pues el acceso al mar, requiere atravesar en lancha el canal de Chiquimulilla.
Aunque el recorrido acuático dura escasos minutos (aún cuando pretendí estirarlos gracias a la buena disposición del piloto de tomar una ruta más larga), el contacto con las aguas del canal, los manglares que bordean el mismo, así como las gaviotas y pelicanos que sobrevuelan la zona, despejan la mente y la preparan para el encuentro con una playa poco explorada, donde el caprichoso oleaje del mar, le ha dado fama como la capital de surf guatemalteco.
A la orilla de la costa no hay pueblo alguno, solamente un hotel que ha levantado un gigantesco rancho sobre la arena gris y que ha bautizado los alrededores de la zona, como Mar Maya. Bajo tales circunstancias, el contacto con la naturaleza es más pronunciado que otras playas guatemaltecas, donde el desarrollo (aunque bueno), impide en algunos casos tal sensación.

12 enero, 2009

Visita al volcán Pacaya

Ubicado a escasos 50 kilómetros de la ciudad capital, el volcán Pacaya es por excelencia uno de los principales atractivos turísticos de Guatemala.
La altura del coloso, se estima alrededor de 2,500 metros, sin embargo, no es un dato del todo certero, pues dado que es un volcán activo, las erupciones modifican su forma constantemente.
El ascenso se puede hacer a través de diferentes puntos, por ejemplo, desde San Vicente Pacaya (el más frecuentado y recomendado al turismo), así como por otros menos explorados, como el caso de la aldea El Patrocinio (espectaculares panorámicas del cono del volcán y acceso directo por lava petrificada).
En el caso de San Vicente Pacaya, pese a que la topografìa del terreno requiere de cierto esfuerzo físico desde el inicio, los primeros minutos del ascenso la naturaleza se muestra amable. Esto, gracias a la presencia de un bosque, cuyos árboles ofrecen un clima agradable y sombreado en medio de un paisaje verde, pero que, radicalmente, es sustituído por otro de color gris. El mismo, es un desierto generado por toneladas de lava petrificada que conducen hacia el cono Mackeney (el pico más alto del coloso).
La caminata se hace larga y lenta, pues aunque en algunas partes del trayecto, la lava petrificada es sólida, en otras no tanto, a extremos que los pies se hunden en la misma y se producen resbalones que dan como resultado, que a veces se avance un paso y se retrocedan tres.
¡Qué importa! digo yo, sobre todo cuando se observa a tantos turistas provenientes de todas partes del mundo con el afán de ver la lava, algunos incluso, con un historial de paseo por los cinco continentes, y que afirman no haber disfrutado de una experiencia similar.
Repentinamente la tierra se mueve, un retumbo sacude las faldas del volcán (y mis nervios también), pero pronto pasa el susto y vuelve a la cabeza la idea de seguir hacia la cima; eso si, desafiando el calor que se intensifica en cada paso. Es seña de que la lava está cerca y el riesgo de morir quemado también.
Las piedras arden, la mayoría a niveles que obligan a retroceder (bueno, solo para tomar otra ruta que lleve de manera más segura hacia la lava).
El calor sobre la cara, pasa inadvertido que la suela de los tenis se está fundiendo. No es para menos, el suelo tiene grietas, la tierra está sangrando ¡Dios mio, estoy caminando sobre la lava!.

25 septiembre, 2008

Isla Santa Bárbara

Para muchos, simplemente es un islote que reposa entre las aguas de lago Petén Itzá, que también abrazan la Isla de Flores. Sin embargo, más allá de ser solamente una aparte bonita del paisaje, la Isla de Santa Bárbara, es un punto donde la naturaleza se mezcla con la historia y la arqueología.
Todo inicia en la década de los años sesenta, cuando un guatemalteco encontró en este punto, la ubicación ideal para poner en funcionamiento la radio Petén, cuyos bienes, forman parte de su museo particular, al que ha ido sumado objetos arqueológicos.
Conforme la lancha se va acercando al lugar, comienza a divisarse un pequeño muelle, varias palmeras y una ceiba con más de 100 años de antigüedad.
La ceiba (árbol nacional de Guatemala), solamente es superada en tamaño, por las dos torres de metal de la radio, pero que se disimulan muy bien entre la vasta naturaleza, ofreciendo así, un hermoso paisaje que complementan varias cabañas.
Todavía conservo gratamente el recuerdo de una visita al lugar, gracias a que disfruté de toda la hospitalidad de sus propietarios. Incluso, se tomaron el tiempo para mostrarme algunos de sus inventos. Vaya experiencia, fue un buen motivo para alejarme por algunas horas del bullicio y ajetreo que a veces envuelve a la Isla de Flores, bajo el lógico desarrollo que conlleva ser un importante destino turístico.

27 agosto, 2008

Los riscos de Momostenango

Kilómetros más arriba del municipio de San Francisco el Alto (departamento de Totonicapán) se localiza el municipio de Momostenango, una localidad muy famosa por la elaboración de textiles y ponchos de muy buena calidad. Es la cuna del reconocido poeta Humberto Ak’abal, que seguramente caminó, excavó y esperó, en los mercados, los riscos, las plazas, y las calles de dicho lugar, para encontrar esas palabras cotidianas con las que dice, le gusta escribir su poesía.
Dentro de los atractivos turísticos de la localidad, al igual que en otras regiones aledañas, destaca su mercado celebrado los días domingo, sin embargo, Momostenango es ampliamente conocido por sus famosos riscos, que más allá de su belleza descubierta que atrae la visita de los turistas locales y extranjeros, es considerado por algunos de sus pobladores, como un lugar sagrado para establecer un encuentro espiritual, lo cual tiene sentido si se toma en cuenta el significado mismo de la palabra Momostenango (Ciudad de Altares).
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(*) Recomiendo complementar el artículo, con la lectura del comentario de José Sanic, originario de Momostenango

06 agosto, 2008

Entre los aires, las aguas y las calles de Amatitlán

Después de aproximadamente 30 minutos de viaje desde la ciudad capital, la llegada al municipio de Amatitlán se produce bajo la amenaza de una fuerte lluvia. Pero no importa, no es suficiente motivo para truncar el deseo de rememorar tiempos de infancia mediante un ameno paseo en el renovado teleférico, remar entre las aguas del lago, y perderse entre la venta de dulces típicos en las calles.
El teleférico: Reinaugurado en el año 2006 y único en su género a nivel centroamericano, el teleférico de Amatitlán posee 27 cabinas que vienen y van, de las cuales, 22 llevan el nombre de los departamentos de Guatemala. Todas parten desde la estación central conocida como “Las Ninfas”en las orillas del lago, hasta la contraestación (Naciones Unidas) en la parte alta de una montaña, que según me indican, tiene 350 metros de altura.
Luego de cancelar la tarifa de Q 15.00, llega el turno de abordar mi medio de transporte que luce el nombre del departamento de Izabal.
Atrás va quedando la estación central y por varios minutos, la góndola circula sobre tierra a unos 25 metros de altura, para luego elevarse un poco más sobre el agua
, hasta que, la presencia de una montaña, obliga a realizar un súbito ascenso para sortearla.
La parte media del trayecto, se conviete en el mejor punto para observar una gran proporción del lago que se muestra como el atractivo principal de todo el paisaje. Un paisaje que desde el mirador ubicado en la contraestación, suma una espectacular vista del municipio completo y la imponente belleza de los volcanes de agua y pacaya.
Tras casi dos horas de permanecer arriba, obligado por la lluvia principalmente, el clima se torna amable y propicio para emprender el retorno.
Desde las alturas, la quietud en las aguas del lago es notable. El paso de la lluvia, las ha dejado sin la presencia de lanchas que se han ido a refugiar a las orillas.
En las aguas del lago: De regreso al punto de partida, un tímido sol al final de la tarde, invita a explorar la parte pública del lago que se esconde tras las diversas ventas de comida, que ofrecen como platillo principal, las famosas “Mojarras”.
No está de más explicar que, con el objeto de conservar normas de higiene y salud, no son peces extraídos del lago, sino producto de cultivos cercanos.
Desde la orilla, el lago se visualiza como un imenso espejo en el que se refleja el cielo y la silueta verde de las montañas que lo resguardan. Es una invitación para caminar hasta la orilla del muelle que termina siendo corto ante el deseo de ver más. Esta limitante, abre la oportunidad de negocio para las personas que ofrecen el servicio de paseo en lancha alrededor del mismo. Igualmente, existe la opción de rentar un bote con capacidad para tres personas.
Esto último resulta muy atractivo, ya que por una tarifa de Q 25.00 la hora aproximadamente, se tiene la libertad de remar lago adentro para tomar el rumbo que mejor plazca, o incluso, deternerse en cualquier punto, lo cual sucede a menudo para contemplar las hermosas vistas... ¡ah!, y también para hacer conciencia sobre el cuidado que merece este importante recurso natural que provee de recreación y energía eléctrica.
El lago de Amatitlán, tiene 12km de largo y 3 de ancho. Actualmente, su profundidad se calcula en 18 metros promedio, sin embargo, estudios realizados han establecido que, de continuar el deterioro que ha venido sufriendo, dicha profundidad se verá reducida a 7.5 metros en el 2016.
Meditando sobre lo alarmante de dicha situación, van dando las 6pm y desde abajo, se observan las góndolas del teleferico que se pierden entre la espesa neblina, que a su vez, abraza la cima de la montaña donde reposa el mirador. Es hora de regresar a tierra firme, la noche comienza a caer.
Por las calles: De regreso al embarcadero, pese a que va anocheciendo, todavía hay tiempo para caminar por la calle pirncipal que bordea al lago. La misma, se encuentra tapizada a ambos lados, por las ventas de dulces típicos, que bajo las bombillas que les proveen de luz, se muestran como coloridos escaparates.
Adornan la venta, los cajetes de pino. Hay de todos tamaños y colores. Los mismos, son utilizados para depositar en su interior, variedades de dulces típicos.
Por cierto, además del lago y el teleférico, esta es una actividad por la que siempre ha sido conocido el municipio de Amatitlán.
Canillitas de leche, bolas de tamarindo, cocadas, dulce de coco, y cajitas de mazapán forman parte de la oferta que sin duda será para llevar a casa. Inevitablemente, los higos en miel, el camote y el ayote, han despertado el antojo allí mismo. El sabor sigue siendo el mismo de antaño, dando fe de que las tradiciones siguen intactas, dentro de lo cual, el turismo nacional juega un papel importante.
Después de tan grata experiencia, le hago una invitación para que se “vaya a dar una vuelta” como decimos en buen chapín. No importa hace cuantos años fue la última vez que usted visitó el municipio, le aseguro que, pese al paso de los años, Amatitlán sigue siendo un destino con muchas opciones de recreación familiar durante el fin de semana..... ¡Anímese!. Solo le toma 30 minutos perderse entre los aires, las aguas y las calles de este majestuoso lugar que combina las bondades de la Guatemala natural y cultural.

03 junio, 2008

Los zompopos de mayo

¡Que grata sorpresa!...los zompopos de mayo (pero que ahora salen en junio), no están extintos. Los fuertes aguaceros de estos tres primeros días de junio, los han hecho emerger de las entrañas de la tierra, alzar el vuelo, inundar las calles de los barrios y los canastos de los mercados.
Este ejemplar, contrario al género que muchos le atribuyen dado su nombre, más bien resulta ser una hormiga reina, de lo cual se desprenden dos cualidades, que justamente rememoran tiempos de infancia.
1. Las peleas: Aunque suena y de hecho era una práctica bastante cruel, sería un mentiroso el que diga que nunca los puso a pelear. En esos tiempos de mayo, no había mejor cosa para un niño que tomar varios zompopos (sobre todo los grandotes), llevarlos a la escuela, escoger el mejor, marcarle con una tiza el lomo para diferenciarlo de su adversario, y ponerlo a pelear. Claro, primero se le quitaban las alas, por cierto, una característica que solo poseen las hormigas reinas y que respalda lo dicho sobre el género de su sexo.
Según he entendido hoy día, esa facilidad para involucrarlos en peleas, deriva de que, por su naturaleza de hormigas reinas, tienen el afán de fundar sus propias colonias, lo cual las lleva a ser furiosas y territoriales.
2. Tostados con mantequilla: Quizá habrá muchos que digan que nunca probaron su enorme trasero tostado con mantequilla, o con limón y sal (habría que darles el beneficio de la duda a algunos). En la opinión de la mayoría de los que degustaron, este platillo a veces no reconocido dentro la gastronomía guatemalteca, sabe como a maní tostado, sin embargo, hay algunos que elevan su sabor a una categoría más alta.
Al respecto, leía recientemente que, por su calidad de hormigas reinas, la parte que se les quita para comer, está llena de huevos, por lo que vendría a ser algo así como una especie de caviar mesoamericano. Un caviar que según dicen, está a Q 50.00 la libra en los mercados.

17 mayo, 2008

Atitlán y volcan pacaya nominados en concurso mundial

Leonel Cantón visita mi blog y además de pedirme apoyo para escribir algo sobre el lago de Atitlán, como maravilla natural del mundo, me invita a explorar su página web.
En la visita al sitio GuateMaravillaNatural, descubro que Leonel, en conjunto con otros guatemaltecos interesados en promover y exaltar las bellezas naturales de este país (muchas por cierto), impulsan la candidatura de el Volcán Pacaya y el Lago de Atitlán, en el concurso de las 7 nuevas maravillas naturales del mundo.
Este es un concurso lanzado a nivel mundial, mediante el cual, cualquier país que desee hacerlo, postule sitios y monumentos naturales, así como paisajes, que por sus características, puedan hacerse acreedores al título de maravilla natural del mundo.
Bien por Leonel y su equipo. A usted, lo invito a conocer más sobre su proyecto
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31 marzo, 2008

Las cuevas de Cunén

Llegar hasta Cunén, no fue cosa fácil. Y es que más que la distancia (260 km desde la capital), el camino se me hizo eterno como consecuencia del mal estado de la carretera, lo cual ha sido sustituido hoy día, por un viaje rápido y placentero sobre un camino asfaltado. Eso si, menos aventura.
Este municipio, ubicado en el departamento de Quiché, además de ser rico en cultura, también lo es en patrimonio natural. Un claro ejemplo de esto último, son su famosas grutas, con rebosantes nacimientos de agua cristalina.
Las cascadas, que vienen desde la parte alta de la montaña, parecieran nacer también en las ramas de los árboles que han crecido en el brusco desnivel del cauce.
En la parte de abajo, gracias al afluente de dichas aguas, se forman varias pozas que le dan su belleza particular al paisaje y cuyo rebalse, le da vida a la corriente de un río que se pierde ante la vista, entre vasta vegetación.
Si bien es cierto, son pozas de poca profundidad, debe tenerse mucho cuidado al caminar entre una y otra, pues el sitio en general es bastante resbaloso, a extremo que las caídas, son todo un espectáculo.
Aunque la visita a este remanso de paz, se puede realizar en cualquier época del año, un buen momento para hacerlo, es durante el mes de diciembre, periodo durante el cual se celebra la fiesta patronal, engalanada por el tradicional convite que irradia alegría y color en las calles.

27 febrero, 2008

Las cuevas de Lankin

Localizadas en el municipio de Lankin y al cual deben su nombre, las cuevas de Lankin constituyen un conjunto de cavernas que permiten contemplar las entrañas de la tierra.
Previo al ingreso de las mismas, se observa el nacimiento del río que también lleva el nombre del municipio, con un característico tono turquesa, muy pronunciado por cierto, al extremo que cualquiera pensaría que le mezclan colorante.
Desde la entrada a las cuevas, se percibe el cambio de temperatura y la falta de aire, que se van haciendo más pronunciados conforme se avanza, de lo cual dan indicio la fatiga y el sudor.
Un tramo de 500 metros completamente iluminado, que constituye el recorrido autorizado al turismo, permite apreciar innumerables estalagmitas y estalactitas de todas formas. Igualmente, es suficiente para dimensionar el tamaño de este lugar que por momentos se torna en un laberinto natural, tenebroso y peligroso, obligando a aferrarse a cuerdas y pasamanos para no resbalar.
Son cavernas con cielos de hasta 10 metros y profundidades en las que se pierde la vista, desde donde emergen hacia el exterior, los murciélagos a partir de las 6 de la tarde.
Adentro prevalece mucha humedad y a medida que se avanza, el suelo se torna tan pegajoso que obliga a caminar con esfuerzo, para despegar la suela de los zapatos.
Por ratos y a lo lejos, se escucha el eco de las aguas del río subterráneo que atraviesan el lugar.
Según tengo entendido, al igual que las cuevas del Rey Marcos, nadie conoce el final de las cuevas de Lankin. Lo más lejos que se ha llegado es 4 kilómetros adentro, lo cual requiere mucha cuerda para no perderse y tanques de oxigeno.
Pero más allá de su belleza visual, las cuevas encierran la deidad de los pueblos mayas, cuya cultura las considera un lugar sagrado.