Llegar hasta Cunén, no fue cosa fácil. Y es que más que la distancia (260 km desde la capital), el camino se me hizo eterno como consecuencia del mal estado de
la carretera, lo cual ha sido sustituido hoy día, por un viaje rápido y placentero sobre un camino asfaltado. Eso si, menos aventura.
Este municipio, ubicado en el departamento de Quiché, además de ser rico en cultura, también lo es en patrimonio natural. Un claro ejemplo de esto último, son su famosas grutas, con rebosantes nacimientos de agua cristalina.
Las cascadas, que vienen desde la parte alta de la montaña, parecieran nacer también en las ramas de los árboles que han crecido en el brusco desnivel del cauce.
En la parte de abajo, gracias al afluente de dichas aguas, se forman varias pozas que le dan su belleza particular al paisaje y
cuyo rebalse, le da vida a la corriente de un río que se pierde ante la vista, entre vasta vegetación.
Si bien es cierto, son pozas de poca profundidad, debe tenerse mucho cuidado al caminar entre una y otra, pues el sitio en general es bastante resbaloso, a extremo que las caídas, son todo un espectáculo.
Aunque la visita a este remanso de paz, se puede realizar en cualquier época del año, un buen momento para hacerlo, es durante el mes de diciembre, periodo durante el cual se celebra la fiesta patronal, engalanada por el tradicional convite que irradia alegría y color en las calles.

Este municipio, ubicado en el departamento de Quiché, además de ser rico en cultura, también lo es en patrimonio natural. Un claro ejemplo de esto último, son su famosas grutas, con rebosantes nacimientos de agua cristalina.
Las cascadas, que vienen desde la parte alta de la montaña, parecieran nacer también en las ramas de los árboles que han crecido en el brusco desnivel del cauce.
En la parte de abajo, gracias al afluente de dichas aguas, se forman varias pozas que le dan su belleza particular al paisaje y

Si bien es cierto, son pozas de poca profundidad, debe tenerse mucho cuidado al caminar entre una y otra, pues el sitio en general es bastante resbaloso, a extremo que las caídas, son todo un espectáculo.
Aunque la visita a este remanso de paz, se puede realizar en cualquier época del año, un buen momento para hacerlo, es durante el mes de diciembre, periodo durante el cual se celebra la fiesta patronal, engalanada por el tradicional convite que irradia alegría y color en las calles.
4 comentarios:
¡Hola Oscar!
Que lindas tus fotos y tu comentario, siempre con ese amor por descubrir parajes y tradiciones de Guatemala.
Ese lugar, ¿dónde cae exactamente? ¿Qué ruta hay que tomar para salir de la capital?
Te agradecería esa información pues no quiero dejar de visitar esas cuevas de Cunén en mi próxima visita a Guatemala.
Un saludo desde Barcelona.
Ahorita vi, siguiendo tus enlaces, cómo se llega a las Cuevas de Cunén,Quiché; pero si precisas las indicaciones te lo agradeceré. Por cierto, que me puedes contar de los Quiché.
Con gusto te saludo de nuevo, y gracias por todo.
Hola mi amiga Nuria, que gusto saber de tí.
Bien, la ruta que tomas para llegar a Cunén desde la capital, es por la calzada Roosevelt, pasas por San Lucas, luego Chimaltenango, pasas Tecpán. Sigues hacia "los encuentros" y cruzas hacia la ruta a Quiché. Debes pasar por Chichicastenango, luego por la cabecera departamental, sigues hacia Sacapulas, luego encuentras la carretera hacia Nebaj y Cunén. Yo no conozco el primero de estos, pero he querido hacerlo.
¿Sobre los Quiché?.. Te cuento que después de los mayas, los quichés y cakchiqueles fueron los pueblos más cultos que poblaron nuestro territorio en la época prehispánica.
Las obras literarias de los pueblos quichés y cakchiqueles están llenas de hermosos relatos y leyendas. Entre ellas podemos mencionar al Popol Vuh (encontrado en la iglesia de Chichicastenango).
Saludos desde Guatemala.
Muchas gracias, Oscar, por tus indicaciones. Conozco la salida y creo que con tus explicaciones no me resultará difícil llegar hasta las cuevas de Cunén.
Sabía que el manuscrito original del Popol Vuh, llamado también "la Biblia Maya-Quiché", había sido encontrado en la iglesia de Santo Tomás de Chichicastenango, aunque a decir verdad no lo recordaba. Lo cierto es que no es de extrañar, pues ese lugar es muy especial y ya desde la primera vez que lo visité lo advertí.
Algo que me llamó mucho la atención es ver a los chamanes realizar, en el interior de la iglesia, sus propios ritos y que la gente en general haga sus ofrendas rituales con candelas, el guaro y el copal, sin entrar en ninguna contradicción con el ritual católico. Esa simbiosis que se da en Guatemala entre la cultura autóctona y la fe a Cristo y su Iglesia, me pareció algo encomiable y propio de pueblos que comprenden muy bien que la deidad puede tener distintos nombres pues al fin y al cabo es sólo una.
También es significativo que párrocos como Fray Francisco Ximénez, que fue quien descubrió el manuscrito, se interesara en aprender el quiché y en hacer la primera transcripción del libro que luego ampliaron y dieron a conocer otros.
Creo que la figura de Maximón es otra creación inteligente del pueblo guatemalteco. Un santo ladino al que se le ofrece alcohol, cigarros, se le lustran los zapatos, todo con la intención de mantenerlo contento y propicio a conceder sus favores.
Gracias, amigo, por tu información y sobre todo por esa labor de difusión de tu bello país que estás haciendo. Te felicito por ello.
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