
Es el camino que conduce hacia Huehuetenango, a 266 kilómetros de la ciudad capital y con una extensión de 7,403 km2 que lo convierte en uno de los más grandes del país. Es una grandeza geográfica que se extiende a toda la riqueza de su gente, la cultura y el legado arqueológico del señorio Mam, a través de las ruinas de Zaculeu.

Antes de llegar a la cabecera, se observan repetidas imagenes con casas de adobe que se pierden entre inmenos campos dedicados al pastoreo de ovejas y cultivo de hortalizas. Del interior de las viviendas emerge el humo del fuego a base de leña, donde se cocinan las tortillas, el café y los frijoles. A la orilla de la carretera los niños reposan con sus trajes típicos, junto a ovejas que proveen de lana para la elaboración

La aparición de comercios, cada vez con más frecuencia, anuncia el arribo a la cabecera departamental, donde destaca la Plaza Central rodeada del edificio del Ayuntamiento, la Iglesia de la Inmaculada Concepción construida en 1879, y otras importantes edificaciones.
A diferencia de la mayoría de poblados en Guatemala, llama la atención que la iglesia local no es plenamente parte del parque central.
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